James David Paulk

Rijksuniversiteit Groningen


Biography

David was one of my students at the University of Georgia. He graduated in 2009 from UGA, where he majored in biology, Spanish, and English literature. Following university he spent a year in Andalucía teaching English through the Spanish Ministry of Education’s “Auxiliar de Conversación” program. He is currently pursuing a Master’s degree in teaching Spanish as a foreign language on an Erasmus Mundus grant from the European Commission. He eventually hopes to pursue a doctoral degree in contemporary Spanish or Latin American literature. David’s extracurricular interests include reading, writing, traveling, sustainable living, and sailing. He has studied in Venezuela, Italy, Costa Rica, Spain, and the Netherlands.

Dr. Jorge Majfud, JU.

New students: contact College of Admissions

PHONE: 1.800.225.2027 / 1.904.256.7000

EMAIL: admissions@ju.edu

Jacksonville UniversityOffice of Admissions

2800 University Blvd. N., Jacksonville, FL 32211

Department of World Languages, Literatures, and Cultures

Division of Humanities

Jacksonville University
2800 University Blvd N.
Jacksonville, Florida, 32211

Tel. 904-256-7102

Designed by prof. Jorge. M. 2011. Jacksonville University.

JUNews | French  | SpanishStudents |  Resources | Contact us  | Back>

No voy a dar un discurso. Si llevo en la cabeza un grano de sabiduría es efectivamente el resultado de haber conocido e interactuado con gente más atrevida y más aventurera que yo. Pero a la vez me acuerdo bien de cómo se siente el estudiante de lenguas en su último año de universidad. Le dicen sus amigos, quienes optaron por las ciencias o por los negocios, que ha elegido el camino de menos resistencia, que no podrá encontrar un trabajo exitoso sin obtener una destreza más útil. Lo que yo le diría a este alumno hipotético es esto: confía en el valor intrínseco de estudiar lenguas extranjeras. Lo que no le dicen sus amigos es que las lenguas son destrezas transferibles. Si el que sabe una lengua está dispuesto a involucrarse en la búsqueda con diligencia, siempre habrá oportunidades para aplicar su conocimiento, y muchas veces las oportunidades que él se encuentre le llevarán a destinos que nunca podrían imaginar sus amigos que se convierten en abogados, médicos o gente de negocios.

Al graduarme en mayo de 2009 me quedé con pocas esperanzas para el futuro. Una escuela de medicina había rechazado mi solicitud y no sabía para qué servían mis licenciaturas tan dispares. A falta de otras ideas solicité un puesto como “auxiliar de conversación” con el Ministerio de Educación de España. Estar en la lista de espera fue una inmensa lección de perseverancia, pero por fin conseguí un puesto con una Escuela Oficial de Idiomas en Andalucía. Aunque en el momento no me di cuenta de las implicaciones de esta noticia, al menos podía respirar.

Conocer Sevilla durante las dos semanas de orientación fue un encanto. La Catedral, los Reales Alcázares y el ambiente animado de la ciudad me cautivaron desde el principio. A pesar de todo, en el tren a Huelva al final del período de orientación tenía mis dudas: no había leído casi nada positivo sobre la ciudad, un antiguo centro petroquímico con pocos lugares de interés turístico. Pero lo que me encontré en Huelva capital fue totalmente lo contrario: gente amable y abierta, miles de estudiantes, restaurantes y bares sirviendo comidas caseras, playas inmaculadas y abundante belleza natural en las sierras al norte y en el parque nacional al este. Después de muy poco tiempo me sentía en casa.

Podría escribir ad infinitum sobre la experiencia docente, los viajes, la cultura y las fiestas, pero esto lo dejo para otro día. Para mí y para mis amigos el hecho inevitable del final de nuestros contratos se podía expresar en una pregunta: haber acabado con una experiencia tan inolvidable, ¿cómo podemos quedarnos más tiempo en Europa? De mis amigos más cercanos quienes conocí en España, seis aún permanecen en Europa por un tercer año: uno haciendo un Máster en Bruselas, dos trabajando como profesoras visitantes en Bilbao y Sevilla, uno haciendo un MBA y trabajando por una empresa en Huelva, otra trabajando como auxiliar de conversación en Madrid y la sexta dando clases de inglés y haciendo un Máster en Granada. Yo tuve la suerte de encontrar mi propio Máster que me ha traído a Bilbao en el País Vasco, a Barcelona en Catalunya y a Groninga en el norte de Holanda.

Siempre había pensado que mi dominio de español era tan bueno o mejor que el de cualquier otro estudiante americano de la misma edad. Algo que no esperaba fue conocer a mis colegas del Máster –una albanesa, dos afganos, un chino, dos indios, dos eslovacas, una argentina, una taiwanesa, dos colombianos, cuatro ucranianas, dos italianos, un griego, una mexicana, tres vascos, una rusa, una croata y una alemana– y sentirme como el peor alumno del grupo, al menos con respeto al habla. Un profesor antiguo me dijo una vez, “Welcome to grad school, David, where everyone thinks that everyone else speaks better Spanish than they do.” Yo mantengo que esta impresión que tenía no fue sólo una impresión sino la incuestionable verdad, pero de todas formas me digo lo mismo que les digo a mis alumnos: si te vas a sentir avergonzado expresándote en otra lengua, mejor que elijas otra carrera.

Todavía me impresionan los varios métodos y recursos que mis amigos y yo hemos utilizado para quedarnos más tiempo en el extranjero. He estado en Lituania y en Tanzania, en Turquía y en Indonesia. El asunto, tal como yo lo entiendo, es esto: viajar y experimentar nuevas culturas es una enfermedad. Si el bicho te pica, no te dejará jamás. Habéis dedicado tanto tiempo y esfuerzo a dominar la lengua castellana; ahora estáis obligados a usarla bien y a continuar vuestra educación en el mundo real, que os enseñará cosas que nunca podréis aprender en el aula. Y esto es mi deseo para vosotros, jóvenes lectores de este testamento: que os atreváis a usar vuestra educación de una forma en la que os lleve a un destino fuera de lo típico, fuera de lo normal. Esto es el reto que os imparto.

Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

– Antonio Machado

Se hace camino al andar

por James David Paulk